miércoles, 29 de septiembre de 2010

                                CARA A CARA con...

    RESU MORALES


Por Juanjo Pardo Mora
Fotos: Archivo R.Morales
escribiendoconluz@yahoo.es

“UN PERSONAJE, POR PEQUEÑO QUE SEA, TIENE MUCHO VALOR…
Y HAY QUE VIVIRLO Y ENRIQUECERLO”

La actriz murciana me recibe en su casa, en pleno corazón del Barrio de las Letras de Madrid. Nos sentamos en su acogedora biblioteca, y enseguida aflora su gran sentido del humor, la pasión en sus palabras al hablar de su profesión, el cariño de sus compañeros y su fin último, transmitir ideas y emociones de todo calibre con sus ojos, sus palabras, sus silencios. Hemos disfrutado con ella en televisión, encarnando personajes como el Inspector Castillo en “Doctor Mateo”, o en “Hostal Royal Manzanares” con Lina Morgan. En la película “Camarón” de Jaime Chavarri o la de “Dispara” de Carlos Saura, con Francesca Neri y Antonio Banderas. En teatro ha interpretado el personaje de Doña Dolores en “Las bicicletas son para el verano”, escrita por Fernando Fernán Gómez”, y recientemente la hemos visto en la piel de Matea Monedero, en un éxito de público y crítica “Ultimo viaje de Antonio Machado” dirigido por Ginés Sánchez, que deseamos poder disfrutar en Murcia pronto. Actualmente actúa en el María Guerrero de Madrid en “Lecturas de piezas radiofónicas de Tom Stoppard”.


Juanjo: Resu… La vida es sueño...
Resu Morales: Calderón de la Barca. La vida es sueño, si... es un sueño más desagradable que los auténticos sueños que tenemos. Que si sueñas, sueñas algo mucho más bonito que la vida... pero que la vida que los hombres han creado, porque la vida es bonita si no te dejas llevar por la rutina de las cosas… la rutina de lo que alguien decide que es la norma.

J: Decía Federico García Lorca: “El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana”
R.M.: Qué bonito, es así, el teatro es poesía, efectivamente. Hace unos días decía Nuria Espert que el actor también es un creador... como el pintor, o el fotógrafo, o el escultor. Si el personaje es representado por diez actores diferentes... el personaje es diferente diez veces.

J: “El teatro no se hace para cantar las cosas, sino para cambiarlas”, Vittorio Gassman.
R.M.: Es muy importante poder cambiar las cosas con el teatro, el cine, con cualquier medio de expresión cara al público. ¿Qué es lo que quiere comunicar el autor?. Es la pregunta que hay que hacerse. El autor intenta abrir los ojos de la gente, hacer algo por algo. El motivo del arte es que la gente crezca, ese es el motivo, una comunicación… una comunicación de reflexión.

J: Comedia o Drama.
R.M.: Ambas cosas. Me encanta la comedia, me encanta el drama. Vivir una vida distinta, ser otro ser, es precioso ¿no?

J: Una anécdota que vivieras sobre el escenario que aún te haga reir.

R.M. Me han pasado muchas cosas. Recuerdo en el pueblo de Blanca, en Murcia, cuando estaba haciendo el Señor Puntila y su criado Mati, dirigido por César Oliva. Tirando de la bota de Mati me caí por el hueco donde estaba el apuntador y desaparecí, habían 20 actores en escena y todos pendientes de mí. Se quedó un silencio absoluto. Caí sobre un montón de paja. Y luego ví la mano de Mati, que me sacó… mi compañera Laura riendo y el público riendo y aplaudiendo, fue muy divertido. En otra ocasión trabajando con la Compañía Nacional, con Adolfo Marsillach, estaba haciendo el “Alcalde de Zalamea”, junto a Jesús Puente. Tenía que decir al alcalde que iba a venir el capitán y el ejército y que nos iban a atacar. Estábamos Jesús y yo en escena sólos y de pronto se me fue el texto, no me acordaba de que venía, y dije algo así como “¡Que vienen... y me voy!” y me fui dejando a Jesús Puente sólo en escena, un actor tan importante y tan famoso, que en vez de enfadarse, al final de la obra terminó cogiéndome y abrazándome. [Me enseña una foto de ese momento].


J: Resu, ¿qué te han aportado personalmente los personajes que has interpretado?
R.M.: Me han aportado cada uno su vida. Me enamoro de los personajes que hago. Aunque sea un personaje gris lo valoro mucho. Los cuido mucho, les saco todo... Es que cualquier ser, por pequeño que sea, tiene mucho valor... hasta una planta, una cucaracha, o una araña... hay que vivirlo y enriquecerlo. Ahora he hecho el personaje de Matea Monedero, la cuñada de Antonio Machado, que tuvo que exiliarse a Collioure [pueblo costero de los Pirineos Orientales], con Antonio, con su madre y su marido Pepe [interpretado por el actor murciano Manuel Brun]. Una vida maravillosa. Perdió a sus hijas y le costó muchos años recuperarlas. La guerra la destrozó. Y meterse en la piel de una mujer que ya no vive, que sufrió tanto, y sentir el sufrimiento que sintió ella es muy sublime para los actores que queremos hacer esto. Lo disfruté muchísimo, y al disfrutarlo, lo sientes y lo transmites.

J: ¿Y qué crees haber aportado a la gente que te ha visto sobre un escenario?
R.M.: Recuerdo una vez que estaba haciendo obras del Siglo de Oro con César Oliva, Adolfo Marsillach, José Luis Alonso Máñez… Recuerdo en Almagro que hacía un personaje divertido, que dirigió César Oliva “Entre bobos anda el juego”, que nos dieron un premio en el festival del Siglo de Oro en “El Paso” [Texas]. Salí a tomar una caña después de la función y una señora me felicitó muchísimo, aunque aquél era un personaje liviano del Siglo de Oro… la mujer se divirtió tanto con él. Después hice “Chicas” [de Carmen Losa], que trataba de mujeres lesbianas y hacía pensar a la gente, pensar en la libertad del ser humano para elegir la pareja que quieres. Y últimamente lo que quiero es transmitir algo positivo que haga pensar a la gente... y en estos últimos años lo estoy consiguiendo.

J: Cambiando de tercio... ¿Qué sientes si te digo... "Barrio de las Letras de Madrid?
R.M.: Mi barrio. Soy tan afortunada que vivo en este barrio. La plaza de Santa Ana, la calle de Lope de Vega, Cervantes, Quevedo, donde están todos los teatros. Vivo en la calle Núñez de Arce, que desemboca en la calle de la Cruz [donde en el siglo XVII nació uno de los primeros corrales de comedias, propiedad de la Hermandad de la Soledad] y Plaza Santa Ana. Como es peatonal, se puede pasear y es un barrio precioso. Vivo dentro del teatro. Todo lleno de actores. Es donde quiero estar. Lola Lemos, que desgraciadamente murió en agosto pasado con más de 90 años, una actriz buenísima, vivía enfrente de mí [y que recordaréis en el papel de Tía Hueso en “Cañas y Barro, en tantas emisiones de “Estudio 1” de TVE o como madre de Curro Jiménez]. Muchos actores viven aquí.

J: ¿Y si te digo... “Murcia”?.
R.M.: Mi tierra... donde está mi familia, donde me he criado, donde he pasado cosas buenas y cosas malas. donde empecé a hacer teatro con César Oliva. Mi centro energético… donde se come bien [ríe].

J: Un consejo sobre el mundo del teatro para las nuevas generaciones...
R.M.: Que piensen que el éxito de un actor es poder trabajar en lo que le gusta, que nunca envidien a otras personas porque hayan tenido más éxito que él. Esto no es una carrera de fondo, esto es como cuando haces yoga, es algo personal, tú sólo vas creciendo. Que no se angustien. Y si no sale trabajo, ocupar unos días a la semana para buscar trabajo... y otros para salir con los amigos a pasear. Que se llenen de amor y de gente que les haga feliz, porque este trabajo siempre es esporádico.

J: Un sueño por hacer realidad...
R.M.: No me importaría morirme sobre un escenario. Me gustaría que me recordasen. No me gustaría morir como una desconocida. Que alguien se acuerde de quién he sido... de quién he sido como persona y como profesional… y nada más.

Es casi medianoche y salgo de casa de Resu con la convicción de haber charlado con toda una Artista que seguirá sorprendiéndonos en los próximos años. Dejo atrás la Plaza de Santa Ana, el Teatro Español y el de la Comedia. Algunas parejas pasean aún abrazadas por la Carrera de San Jerónimo… miro hacia el reloj de la Puerta del Sol… y las dos manecillas del reloj apuntan ya al cielo.

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